información sobre lecturas
"La
lectura, una práctica necesaria"
Los textos
académicos en la universidad son textos que el estudiante ya debería saber
manejar por la complejidad que estos presentan. Muchos docentes resaltan la
importancia de saber trabajar con textos o implementar la lectura como práctica
diaria y no como una herramienta que solo utilizamos cuando es necesaria, por
la importancia que esto tiene.
La lectura no es solo leer, sino
que es proveedora de muchos beneficios,
brinda un amplio vocabulario, te hace entender las cosas y pensar de otra
forma, el cerebro se enriquece de contenidos nuevos que hacen a la formación
del estudiante, y el docente busca darle sentido a esto, enseñando qué propósito
tiene la lectura, estableciendo vinculaciones entre los conocimientos de los
alumnos y los conceptos o categorías que el texto brinda, facilita la
participación de la mayoría de los alumnos, etc.
Los textos académicos son
complejos en varios sentidos. Por una parte por su estructura y lenguaje
específico; por otra, porque suponen
muchos conocimientos previos y dialogan
con otros textos que dan por sentado que el lector sabe con qué otros
textos y autores está de acuerdo o en disidencia el escritor, es decir, los
textos académicos son complejos por el tipo de relaciones que
establecen con otros textos propios de la comunidad académica de la que forman
parte.
En las exposiciones orales muchas
veces los alumnos repiten de memoria lo que realizaron de manera escrita,
repitiendo sin pausas, sin respetar comas, ni puntos. Esto pasa porque los
alumnos tienen un mejor desempeño en la modalidad escrita que en la oral. La
dificultad de los estudiantes de planificar su exposición, de elaborar
correctamente una secuencia explicativa y de usar el léxico disciplinar de
manera adecuada es lo que provoca que ellos fracasen o estén descolocados al momento de tener que hacer una
presentación frente a sus compañeros.
Tal como señalan Natale y Valente,
citado por Estrada (2005), “No hay duda de la relación entre los procedimientos
de lectura y escritura y la capacidad de los estudiantes de expresarse
satisfactoriamente en forma oral en ámbitos académicos. Sin embargo, este
presupuesto ha quedado parcialmente refutado en mi trabajo, puesto que, al
confrontar el desempeño de los alumnos en ambas modalidades –la oral y la
escrita– pude comprobar que los resultados fueron siempre mejores en esta
última que, por otra parte, ofició como elemento probatorio de que los alumnos
testeados conocían el tema, lo comprendían y eran competentes en la escritura
académica.” (p.54).
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